Desde hace ya algunos años están muy de moda los tratamientos naturales. Cada día hay más marcas que aparecen en el mercado ofreciendo aceites, cremas, exfoliantes, mascarillas y pócimas para el cuidado de la cara y del cuerpo. Los ingredientes van desde flores, miel, aceites esenciales y granos de café hasta cuarzos rosas y hojuelas de oro.

 

Lo irónico es que este concepto de la belleza clean no es algo nuevo, es algo viejo. Es un reciclado de algo que ya existía adaptado a los nuevos tiempos en los que hay etiquetas bonitas y redes sociales. Pero más que un descubrimiento es un regreso consciente que muchas estamos decidiendo hacer a una manera más natural de embellecernos.

 

Algunas personas deciden irse por lo clean por cuestiones morales o ideológicas, como las personas veganas, por ejemplo. Mientras que otras quieren hacerlo para alejarse de los químicos que contienen los productos comerciales y así disminuir la toxicidad en sus vidas. Otras se cambian por la admiración al trabajo artesanal y otras no saben ni porqué pero les llama la atención.

 

Razones hay muchas y muy válidas pero es un hecho que ahora estamos viviendo en un boom de lo que se conoce como CLEAN beauty. Y como todo lo que se pone de moda, hay cosas que valen la pena y otras que no. Hay situaciones en las que estos productos nos pueden ayudar y otras veces en las que para obtener un resultado vamos a tener que acudir a la ciencia.

 

Hace poco hablé sobre eso en un FB live y comparé la cosmética a la medicina, en el sentido de que si te duele tantito la garganta te puede ayudar mucho tomar miel con limón pero si tienes pulmonía, fiebre y estás tosiendo sangre, lo mejor es ir al doctor y seguramente te va a recetar antibióticos. Traducido a la belleza esto sería: si te están saliendo unos granitos de vez en cuando, el tea tree y las mascarillas de arcilla te pueden funcionar pero si tienes acné muy severo es buena idea ir al médico para ver qué está pasando.

 

En mi experiencia personal lo ideal es encontrar un punto medio entre lo natural y lo «artificial». Yo uso jabones, tónicos, hidratantes y aceites naturales pero también uso despigmentantes y retinoides en mi rutina diaria -que por cierto pueden ver paso a paso y producto por producto en mis stories guardados de Instagram bajo los nombres AM y PM-. Y aunque soy gran promotora de las marcas naturales también soy realista en cuanto a los resultados que quiero lograr.

 

Pero esa soy yo, una mujer de ambos mundos.

 

¿Ustedes?

ARTÍCULO

Kalinda Kano

FOTOGRAFÍA

Istock

Por |2018-11-21T10:46:35-05:00noviembre 21st, 2018|Belleza|Sin comentarios

Deje su comentario