Llevo ya algún tiempo acompañando a una mujer muy querida que está pasando por un proceso complicado de salud. Justo hace un año supimos que algo no estaba bien dentro de su cuerpo y después de muchos doctores, exámenes y diferentes opiniones por fin lograron atinarle a su enfermedad, es cáncer.

Han sido meses largos y dolorosos, de mucho ir y venir, de esperar, de operaciones, de segundas y terceras y cuartas opiniones y de no saber qué sigue. He visto en ella una inmensa fortaleza y me he sentido débil a su lado. No es la primera vez que nos pasa, que ella aguanta y que yo me tambaleo.

Hoy cuando regresamos del doctor nos quedamos platicando en el coche y me dijo que ya sabe que se está muriendo. Y yo también lo sé. Antes no lo sabíamos pero ahora es claro. Y nos duele. Y no queremos. Y no estamos listas.

Todo este año me he estado escondiendo de la verdad, me aterra la idea de perderla. Hay momentos del día entre un pendiente y otro en los que la verdad se hace presente y me toca el hombro pero hago como que no me doy cuenta y sigo con mi vida. Ahora más que nunca me he mantenido ocupada, de alguna manera siento que si  hago voy a llegar a una solución y voy a poder resolver este acertijo que la vida nos puso enfrente. Lo hago por mí y lo hago por ella, hacer es lo mejor que sé hacer.

Y es que para mí el hacer es un acto de amor. Es decirte: te estimo tanto que te comparto lo más valioso de mí, mi fuego. Mi capacidad de hacer suceder las cosas. Pero ahora ya se hizo lo que se pudo y más y estamos entrando en otra etapa, la de aceptar.

Me queda claro que llega un punto en el que ya no te puedes esconder de las verdades, la vida te las pone justo enfrente, te miran fijamente a los ojos y te enseñan lo que quieren mostrarte; la tristeza, el dolor, el enojo, la compasión, y el inmenso amor de ese que es tanto que duele también. Y es que somos tan simples y tan egotistas que creemos que sabemos de la vida y que de alguna manera tenemos el control y luego pasan cosas que nos recuerdan que no.

Ahora no sabemos que sigue, antes era luchar. Ahora ya no.

Antes era conseguir citas, hacer exámenes, comparar resultados, correr de un tratamiento al otro. Ahora es…. no sé que es.

Y el no saber también duele.

 

K

 

Por |2020-11-28T11:35:23-05:00noviembre 28th, 2020|Afuera, Home|15 Comentarios

15 Comments

  1. Susana de la Rosa Contreras noviembre 28, 2020 en 2:34 pm - Responder

    Es muy agradable leerte. Animo sé que de esto también aprenderás y lo compartirás con amor …gracias 🙌🏽

  2. Selene Robles noviembre 28, 2020 en 2:45 pm - Responder

    La vida de frente!
    Toda la buena vibra del universo
    Para este duro aprendizaje

  3. Mónica Martínez noviembre 28, 2020 en 2:47 pm - Responder

    Así me tocó acompañar a mi mamá, hasta el final o ¿hasta el inicio?
    No lo sé
    Lo que si se es que se agotó hasta la última opción y al agotarse todo, solo quedo tomarla de la mano para ver cómo poco a poco se apagaba…como una vela, tal cual, hasta que se consumió…es imposible que no duela, pero en el caso de mi madre, llego un momento que yo misma le dije al oído: ya vete y descansa…es un proceso difícil pero al final hay que abrir los brazos y soltar … amar también es soltar…te acompaño en tu proceso …

  4. Janette noviembre 28, 2020 en 4:15 pm - Responder

    Te abrazo.

  5. Karen noviembre 28, 2020 en 5:01 pm - Responder

    Te abrazo a la distancia Kalinda.

  6. Andromeda noviembre 28, 2020 en 5:43 pm - Responder

    Qué duro. Cuando tenía 22 años una compañera de la facultad cayó por accidente de un tercer piso y murió. Han pasado 16 años y aún sigo esperando el día en que una noticia así de impactante llegue a mí. Justo porque creemos que lo sabemos todo de la vida y que ya nada nos sorprenderá. La muerte nos sorprende cuando le da la chingada gana. Jamás estaré preparada aunque piense en eso diario. Luz para elle a quien acompañas. Luz para ti.

    • Kalinda Kano noviembre 30, 2020 en 11:06 am - Responder

      Qué fuerte, lo siento. Te abrazo y te mando luz.

  7. Germán Carrillo H noviembre 28, 2020 en 7:23 pm - Responder

    Supera, suelta y solo se una junto a ella. Un abrazo

  8. Marce noviembre 28, 2020 en 8:54 pm - Responder

    Las abrazo con el alma a ambas ✨
    Es un tema muy difícil, yo pase por un tratamiento contra el cáncer y siempre me hizo mucho bien el tener a mi manada cerca. Gracias por no soltarla.

    • Kalinda Kano noviembre 30, 2020 en 11:04 am - Responder

      Gracias, qué bonito comentario.

  9. Lorena noviembre 30, 2020 en 10:14 pm - Responder

    Cuando el final de su vida llegó, le escribí «Gracias por dejarme acompañarte», pero en realidad no se quien acompañó a quien.
    Llegue un día a su casa, como siempre y le conté de mis «grandes problemas existenciales» y no vi en sus ojos lo que pasaba, ella amorosamente me escuchó y me aconsejó como una madre.
    Al cabo de un tiempo cuando no se pudo callar más, llegue al sanatorio y la encontré dormida, y supe que eso no tenia retorno.
    Es realmente incomprensible algunos procesos de la vida, cómo la vida de esos seres que queremos, toman rumbos tan complejos, desde ese día no deje de estar ahí, ni aún estando en otros sitios. Guardo como un verdadero tesoro cada momento. Es doloroso y con el paso del tiempo van cobrando mejores sentidos y las palabras van teniendo mejores significados pero duele, la verdad.
    Te lo escribo porque también lo necesito sacar y leerlo para mi, han pasado 4 años y aún no puedo entender el porqué, también era cáncer y no hubo nada que hacer, en tan solo algunos meses ella se despidió de mi, me abrazó fuerte y partió.
    Me dejó tanto y aunque no es de mi sangre, era mi familia, y me veo hoy siendo muchas veces ELLA.
    Son parte de nosotros para siempre, Kalinda. Abrázate a todo lo que construyeron juntas.

    GRACIAS INFINITAS POR COMPARTIRLO.

    • Kalinda Kano diciembre 4, 2020 en 11:54 am - Responder

      Gracias, gracias por compartir esto. Significa mucho.
      Te abrazo también.

  10. Carolina diciembre 1, 2020 en 10:43 pm - Responder

    Acá con un nudo en la garganta después de leer esto sin saber que escribir sólo mandarles un abrazo gigante a ambas y que sigan sosteniéndose, juntas … Buena energía y luz

    • Kalinda Kano diciembre 4, 2020 en 11:54 am - Responder

      Gracias, te abrazo de regreso.

  11. Kathy enero 12, 2021 en 6:26 pm - Responder

    Una historia que muchxs hemos vivido con algún amigo o familiar, y esa incertidumbre, esa impotencia y qué mássigue, es difícil, mi hermana tuvo cáncer por muchos años, con procesos quimios, operaciones, ahora es sobreviviente, no está completa físicamente pero su carácter y persona se formó en un ser muy fuerte, la mujer que más admiro en toda mi existencia, se ha reinventado tantas veces, estuvo a punto de morir y ahora está sana. Te mando un fuerte abrazo, dale todo el amor y apoyo como lo haz hecho hasta ahora, el amor siempre se transforma y las energías no se destruyen Kalinda, gracias por contar el pedacito de historia que ahora nos tiene aquí compartiendo sororidad, amor y abrazos.

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