Un día estaba platicando con Blanca, la mujer que trabaja con nosotros ayudando en la casa y me preguntó, ‘Señora ¿por qué si usted y yo comemos lo mismo todos los días yo no estoy flaca?’ Era una buena pregunta y pareciera un misterio pero la verdad era mucho más sencilla; en esencia comemos lo mismo pero hay algunos detalles que hacen que su comida sea mucho mas calórica que la mía. Para empezar yo no como con tortilla y ella se come al menos 8 por sentada, además ella toma refresco mientras que yo ni me acuerdo que existen y, por último, Blanca tiene una relación casi amorosa con la crema mientras que a mí me vale la susodicha sustancia.

En fin; mi plática con ella me llevó a pensar en los malos hábitos de alimentación que tenemos y que a veces ni notamos pero que se van acumulando con el tiempo ya sea para sumarnos kilos, arterias tapadas, problemas de azúcar y muchas otras cosas. Y hoy decidí hacerles una mini guía a todas aquellas personas que se sienten listas para tirar a la basura una que otra costumbre negativa a la hora de comer.

Les aclaro que yo no soy nutrióloga ni pretendo poner a nadie en ningún tipo de dieta, pero si de algo sé es de buen comer porque así me lo enseño mi madre y porque creo firmemente en nuestra alimentación como nuestro mejor aliado de salud, o peor enemigo, según el caso.

Observando a la gente a mi alrededor me he dado cuenta que los peores hábitos son los siguientes:

  • No desayunar. A veces es falta de tiempo, otras falta de antojo y otras es por ahorrarse calorías. Sea cual sea la razón, eso no sirve. El desayuno es el alimento más importante del día. ¿Qué no se los dijo su abuelita?
  • Tomar refresco, jugos artificiales, cafés o líquidos muy azucarados. No solamente es malo el azúcar para nuestro peso, sino que también hace picos y colapsos en nuestra insulina que pueden hacernos sentir fatal y terminar en enfermedades como la diabetes.
  • Comer cuando estás tomando alcohol. Claro que da hambre en la fiesta y claro que no se te va a antojar una ensalada, por eso antes de salir come algo saludable y evita los hotdogs de afuera del antro como si fueran una plaga.
  • Tomar mucho alcohol también es un problema. Contiene muchas calorías, normalmente se consume con refresco o jugo azucarado, te hace decir y hacer idioteces, las crudas son horrendas y nadie es tan simpático como cree cuando esta borracho. ¿Necesitas más razones? Ah, y en la cruda siempre comes grasa pura.
  • Cenar frente a la tele o la compu. Cuando haces eso ni estás poniendo atención a tus alimentos y seguro estás comiendo de más.
  • Asociar la comida con tus estados emocionales. ¿Contenta? Vamos a celebrar. ¿Triste? Vamos a tomar. ¿Depre? Helado con las amigas… Las emociones se deben trabajar de otras formas, no moncheando.
  • Picotear chatarra todo el día. Sí, estoy hablando de esas galletas que tienes escondidas en tu escritorio y el Snickers que estás convencida que es un snack saludable.

Los malos hábitos son muchos y claro que son difíciles de cambiar. La comida debe tratarse como cualquier otra adicción (estoy exagerando un poco, lo sé), pero nunca es tarde para agarrar el camino del bien y comer de mejor forma.

Lo primero que debes hacer es querer hacerlo por el bien de tu salud y después estos consejos:

  • Planea con anticipación tus comidas. Lo peor que podemos hacer es no saber qué vamos a comer y cuando nos ataca el hambre agarrar lo que sea porque normalmente «lo que sea» no es saludable. Puedes planear tu menú desde días antes y  preparar tu comida para tenerla lista, o solo hacer una lista de lo que quieres cocinar  y comprar lo necesario en el súper. Otra opción es dedicarle todo un día a la preparación de mucha comida y congelarla o refrigerarla según sea el caso.
  • Limpia tu alacena de tentaciones. Tener dulces, palomitas, papitas y pop tarts a la mano es pésima idea. Está bien que quieras cambiar pero tampoco te castigues. Sin porquerías a la mano es menos probable que las consumas.
  • Júntate con gente que tenga buenos hábitos alimenticios. No tienes que mandar a todos tus amigos que comen pizza por un tubo, pero tal vez al principio evítalos a la hora de comer y mejor busca la compañía de gente que coma bien. La salud es contagiosa.
  • Nunca salgas de tu casa con hambre y menos si vas a una reunión o evento social. Llegar «necesitando comer» solo te lleva a comer canapés, nueces y papas como loca. Yo siempre como en mi casa y si cuando llego al lugar se me antoja algo lo pruebo ¡y ya! Así controlo a mi demonio de tazmania.
  • Date chance, cambiar de alimentación es difícil y no siempre tenemos ánimos de hacer «lo correcto». Si un día te mueres por comer porquerías hazlo, pero te invito a que sientas la diferencia en tu cuerpo después.
  • No seas extrema. Volverte vegana la misma semana que empiezas crossfit y que te cortó tu novio para nada es buena idea. Llévatela leve; es mejor hacer cambios poco a poco que dejarte ir con todo y después odiar toda la experiencia y volver a tus viejos hábitos.
  • Toma mezcal, tequila o vodka y deja a un lado los mojitos con triple azúcar y los cosmopolitan quiensabequé. O mejor aún, deja de tomar por un tiempo y así te la avientas bien limpiecita.

Ya sé que suena más sencillo de lo que es, pero te prometo que al comer bien te vas a sentir mucho mejor por dentro y ver mejor por fuera. No creas que porque has comido mal toda tu vida tienes que seguir haciéndolo, ni porque tu familia tenga hábitos que no sean saludables tengas que aguantarte y adaptarte a ellos. Quién sabe, en una de esas hasta le sirves de inspiración a alguien y deciden cambiar ellos también.

Otra cosa que te recomiendo es que si puedes y quieres, vayas con un nutriólogo y así hagas una verdadera estrategia de ataque. A veces el simple hecho de pagarle a alguien o estar vigiladas nos hace comprometernos más.

¡Listo! Espero que este post te sirva de algo y ya sabes que si me quieres platicar o preguntar lo que sea, me puedes dejar tu comentario aquí mismo.

Besos

K

 

ARTÍCULO

Kalinda Kano

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Por |2018-11-21T10:54:25-05:00noviembre 21st, 2018|Bienestar|Sin comentarios

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