La vida cada vez se vuelve más complicada (sí, es neta que dije eso) y el mundo de la belleza no es la excepción. Seguro les ha pasado que entran a una tienda buscando algo sencillo y terminan mega confundidas; «solo quiero un labial rojo», sí, pero, ¿lo quieres de larga duración, humectante, con undertones azules o naranjas? ¿De qué estamos hablando? Bueno, para eso estoy yo, para ayudarles, y hoy quiero hablarles sobre las mascarillas.

Antes, las mascarillas que existían eran las que se hacían las abuelas con ingredientes que tenían a la mano como avena, miel, sábila y demás cositas. Y por cierto, en mi opinión, siguen siendo las mejores; no solamente por prácticas y económicas sino porque los ingredientes naturales pueden darle a tu piel justo lo que necesita. Pero además de las mascarillas caseras hay varios tipos más y hoy me gustaría explicarles un poco de qué se tratan:

-Mascarillas de barro o arcilla. Estas mascarillas son las más clásicas y usadas de todas. ¿Quién no se ha puesto una mascarilla de lodo? El barro contiene minerales que nutren la piel y al mismo tiempo absorben sebo e impurezas. Mucha gente las usa para controlar su acné y ha tenido buenos resultados. La desventaja de este tipo de mascarilla es que la mayoría de las veces no sabemos a ciencia cierta qué ingredientes contiene entonces usarlas es un poco un volado; así como pueden ser casi milagrosas en una de esas nos pueden servir para poco. Mi recomendación es comprar el barro o arcilla en una tienda naturista y buscar productos que tengan etiqueta para así asegurarnos que no estemos usando cualquier lodo que alguien se encontró por ahí.

-Mascarillas de ingredientes naturales. Sábila, aguacate, aceite de oliva, avena, plátano, tomate… Casi toda la comida que se te ocurra puede ser usada para hacerte una mascarilla y obtener buenos resultados. El secreto está en saber qué ingredientes sirven para qué tipos o problemas de la piel y así elaborar tu mascarilla de manera correcta. Una guía fácil es que los elementos grasos funcionan para hidratar -aguacate, aceite, mayonesa, plátano-, los cítricos funcionan para eliminar grasa y quitar manchas -piña, limón, toronja-, y los granulosos sirven para exfoliar -avena, nueces molidas, azúcar-.

El procedimiento es simple; mezcla al menos un elemento líquido y varios sólidos en una proporción que forme una pasta,  aplica sobre tu piel limpia y desmaquillada, espera 10 minutos y aclara con agua y jabón. Inmediatamente después aplica tu humectante o suero ya que la piel las va a absorber con mayor facilidad y se va a nutrir de sus ingredientes.

Las invito a experimentar un poco con los ingredientes pero tengan cuidado; no por ser ingredientes naturales quedamos exentas de que la piel se pueda irritar.

-Mascarillas de super foods. Varias veces al año se «descubren» nuevos alimentos que tienen una cantidad de nutrientes que supera a nuestra comida normal. Pongo «descubrir» entre comillas porque son frutas, nueces y verduras que ya existen pero que apenas se vuelven mainstream. Ya sea por su composición o sus otros super poderes que se ponen de moda, tanto para comer como por su uso cosmético. Aceite de semilla de uva, extracto de quinoa, argan, karité, alga del mar muerto… y así, la lista continúa. Estas mascarillas las pueden encontrar en tiendas como Kiehl’s,  Nutrisa y marcas orgánicas como Ahal y Fresh, ya que normalmente solo contienen ingredientes naturales. Son una buena opción si tu piel no está sufriendo de una condición grave y lo que buscas es prevenir arrugas, hidratar, quitar manchas leves o ayudar a mejorar la textura.

-Mascarillas elegantes. Como todo en la vida, en la cosmética siempre hay un lado fancy. En el caso de las mascarillas esto se trata de productos con lo último en tecnología. Pueden contener algún ingrediente natural pero normalmente, si leyéramos los empaques, no entenderíamos nada, puro nombre científico impronunciable. Hay personas que están muy en contra de este tipo de producto pero yo no soy una de ellas. Yo creo firmemente que la tecnología está aquí para ayudarnos y siempre estoy dispuesta a probar este tipo de productos. En esta categoría entran las mascarillas de marcas conocidas como Lancome, Peter Thomas Roth, Shiseido, Clinique, Estée Lauder, etc…

-Mascarillas profesionales. Hay otra categoría de productos que rara vez nos toca usar a los consumidores ya que está reservada para el uso de médicos, dermatólogos y esteticistas. Se tratan de productos que contienen ingredientes más fuertes y es por eso que necesitan ser aplicados por un profesional. Si lo hiciéramos nosotras mismas podríamos causarnos un daño o irritación en la piel. ¿Entonces qué chiste? Al contrario, estas mascarillas y peellings son las más efectivas ya que al ser más fuertes penetran mejor la piel y por ello logran mejores resultados. Si tienes un problema de acné, manchas, arrugas, paño o cualquier otra cosa esta puede ser la solución para ti, solo tienes que encontrar un buen especialista y decirle que tienes interés en probar este tipo de tratamientos.

En el mundo de las mascarillas hay para todos los tipos de piel y presupuesto, y dependiendo del problema a tratar y producto es la frecuencia con la que debe ser aplicada, pero con 2 o 3 veces por semana (esto no aplica con los tratamientos profesionales) puedes empezar a notar cambios. Acuérdate que las mascarillas son un plus para tu piel pero tampoco son productos milagrosos, si tienes un problema real a tratar siempre es bueno ir con un dermatólogo para determinar un plan de ataque.

Listo, chicas, me despido que ya es hora de enjuagarme la cara (mascarilla time, jajajaja).

Platíquenme, ¿cuáles son sus mascarillas favoritas?

Besos

K

ARTÍCULO

Kalinda Kano

FOTOGRAFÍA

Istock

Por |2018-11-21T10:41:26-05:00noviembre 21st, 2018|Belleza|Sin comentarios

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